martes, 24 de junio de 2014

No utilizarás el nombre de Dios en vano

Después de comprobar que a la hora de encajar las críticas, la izquierda es tan intolerante o más que la derecha (quizá estos lo encajan mejor porque pasan directamente de todo), y viendo que las referencias a Podemos afectan a la sensibilidad de muchos de mis amigos de Facebook y Twitter, a los que aprecio mucho, reduciré mis comentarios sobre la emergente formación política a un ámbito más privado, con el que puedo debatir abiertamente sin censuras ni tapujos de todos los partidos. Así ellos podrán seguir dando caña al PSOE, PP e IU libremente y yo al PP, sin poner en peligro la amistad que está por encima de siglas. Jamás pensé que me sentiría censurado por los que dicen ser de izquierdas, y creo que es un grave error el reaccionar en contra de todas las críticas sin pararse a analizarlas, pero el tiempo, y los hechos (hasta ahora sólo palabras) pondrán en el lugar que merezca a cada formación. En Galicia, con AGE (Anova e IU) vivimos un proceso similar, un lider mediático arrastra el "voto de castigo" se emborrachan en su propio éxito, se pelean a la hora de repartirlo y acaban...bueno, como acabaron. 

Salud y una nueva forma de estado!.

 

lunes, 9 de junio de 2014

Patriota a tiempo parcial.

No soy un patriota fundamentalista ni nada que se le parezca, no creo en símbolos, rojigualdas o tricolores, ni creo en escudos, con fauna aérea o sin ella, pero viendo la final de Roland Garros, si que sentí cierta satisfacción de compartir nacionalidad con Rafa Nadal. Esto me hizo llegar a la conclusión que los símbolos de mi españolismo son las cualidades de algunos de mis compatriotas, la riqueza cultural y humana. 
No creo en las fronteras físicas, regionales o nacionales, me siento patriota cuando un voluntario de Cruz Roja o de una ONG ayuda a un inmigrante. No me siento patriota cuando alguien que expulsa a cientos de miles de jóvenes españoles justifica una valla llena de cuchillas mortales para evitar la "invasión" de unos cientos de inmigrantes. 
Soy patriota cuando la gente colapsa los canales de ayuda frente a una catástrofe. No soy patriota cuando alguien interesadamente manipula a las víctimas de esas catástrofes para salvar a los responsables. 
Me siento patriota cuando miles de ciudadanos salen a la calle a defender los derechos de los que se quedan en casa. No me siento patriota cuando alguien ordena apalear a esos manifestantes.
Los parados, los seiscientoseuristas, los luchadores, me hacen sentir patriota. Los que se llevan el dinero robado a Suiza me hacen sentir asco de compartir nacionalidad.
Las diferentes lenguas, el folclore, la música y el arte me hacen sentir patriota. Con los toros, los cazadores de elefantes y los que saltan la reja no me siento identificado.
La cultura, el esfuerzo y la solidaridad son los mejores símbolos para un estado, lejos de fronteras, banderas y romanticismos varios. 

viernes, 6 de junio de 2014

Refrendar en referéndum

Lo último es pedir referéndums para casi todo lo que nos toca el ADN, como buenos europeos del sur y latinos, nos mueven las pasiones, La Roja, Monarquía o República, Independencia... Ser apasionado es una cosa, que además de estar muy bien, tiene muchas ventajas sobre el carácter frío y rígido de Daneses, Noruegos, etc... Ellos, con esa actitud recta y pragmática, obsesionados con la productividad y la renta per cápita, no disfrutan de su estado de bienestar, Dios da pan a quién no tiene dientes.. ¿Y si buscamos un término medio? Dosifiquemos la pasión. La Monarquía es una institución hereditaria totalmente inútil para el devenir del país, la figura del Jefe de Estado, sin funciones reales, sólo simbólicas, es demasiado cara y demasiado poco transparente. No voy a entrar al debate de si la Monarquía fue buena o mala en algún momento de la historia, pero ahora sobra. Desde el punto de vista del funcionamiento de las instituciones, de la gestión de la nación, considero que no es necesaria ni siquiera la República, de la que tampoco voy a juzgar sus logros en el pasado. Este debate, bajo mi punto de vista, junto con el de la independencia de las CCAA, es muy romántico, pero muy poco práctico. Si vamos a buscar la forma de Estado más eficiente y que mejor resuelva las necesidades de los ciudadanos, dejemos para el final los himnos y banderas (tema aparte son los idiomas,que pertenecen a la riqueza cultural de todos).
Hasta hace pocos años, no se sentía ese clamor contra la Monarquía, ni siquiera contra la corrupción y las injusticias, había dinero, servicios públicos de calidad y espectativas de prosperidad. Aprovechemos la crisis, para reformar completamente y sin ataduras sentimentales del pasado este Estado. Deshagámonos del lastre, Monarquía, Diputaciones y demás instituciones anacrónicas, impulsemos una reforma profunda de la Constitución que blinde la sanidad, los servicios básicos, la protección al Medio Ambiente (todavía no amenazado en 1978), y que establezca una forma de Estado moderna y eficiente, adaptada a las necesidades actuales y pensando en el futuro. Ni la Monarquía Parlamentaria de una próspera Dinamarca, ni la costosa República de una decadente Italia deben ser ejemplos a seguir. El referéndum no debe quedarse en un simple eslogan electoralista, la reforma va más allá de una Ley Orgánica o de una consulta independentista a la brava. En un hipotético referéndum sobre lo que quiero para mi país, eligiría ser un estado del norte con gente del sur.