Si Franco levantase la cabeza, se daría con la tapa de la sepultura, pero existe un individuo con un rango auditivo genéticamente desarrollado para ese momento, el sonido seco de la frente del pequeño dictador pegando contra la fría piedra retumbaría en la cabeza de Alberto Ruiz-Gallardón, que acudiría raudo y veloz a destapar la tumba del caudillo para juntos emprender la tarea que Albertito ya comenzó, el retroceso de España, un retroceso sostenido en la eliminación de todos los derechos adquiridos a lo largo de la historia, y que tanto molestan a los "neocon", "ultracatólicos", "neoliberales" y demás subespecies.
Y es que Francisco estaría muy orgulloso de su discípulo, capaz de enfrentarse a una mayoría social que incluye a muchas voces de su mismo partido. El hijo de Jose María, convierte los derechos en delitos, y viceversa, indulta a un kamikaze, a responsables del caso Yak-42 y condena a todas las mujeres a entregarle la potestad sobre su cuerpo. No es casual que un violador tenga menos pena de cárcel que una mujer con motivos para abortar, y que sólo con un montón de dinero, esa mujer pueda defenderse, es pura ideología. Según Alberto, es "progresista" defender al feto y condenar a la mujer; curioso concepto de progresismo el del ministro.
Pero es que la explicación al incompresible empeño en indultar al kamikaze no es, como se comenta, que el homicida sea cliente del hijo del ministro, es que Alberto se siente totalmente identificado con el. Sabe que es un kamikaze, que se va a dejar su vida (política) en el ataque suicida a los derechos de los ciudadanos, y detrás vendrán los de siempre, los que ya estuvieron en la primera batalla, Montoro y compañía se encontrarán, tras el paso del kamikaze, una sociedad partida, sin derechos, sin acceso a la justicia, y así, la sentencia de muerte del estado del bienestar no tendrá ni lugar a recurso. Los "neocon" se habrán hecho con el país con una sola baja en la batalla.
Pero la sociedad no está vencida, en Burgos lo saben bien, y nosotros sabemos que si Franco levantase la cabeza, un vecino del barrio de Gamonal se la pisaría.